martes, 29 de diciembre de 2015

Poemas de "El viaje Interior" - Capítulo II (La Búsqueda)

POEMAS DE ' EL VIAJE INTERIOR'

Capítulo II (La Búsqueda)



QUISIERA... 

Quisiera pasar por la vida sin preguntarme nada, 
pero no puedo... 
Quisiera emborracharme de materia 
y olvidar el espíritu, si es que existe, 
pero no puedo... 

Oigo una voz, no sé si de dentro o de fuera
o de ambas procedencias a la vez, 
que me susurra noche y día al corazón 
y a la mente y a los ojos, que hay muchas preguntas sin respuesta 
y que urge encontrar la solución. 

Porque, la vida pasa en un suspiro, 
¿Y luego, qué? 
¿Quién acciona ese pequeño resorte interior 
que me obliga a no sentirme satisfecho? 
Sea quien sea, ¡Gracias! 


*


SÚPLICA AL HERMANO TERRORISTA

 Si crees que tienes la razón, dialoga. 
Nadie te va a negar el escucharte. 
Pero, escucha también, 

y piensa y reflexiona y monologa 
y trata de evitar equivocarte: 
Busca, ante todo, el bien. 

La violencia, la fuerza y la pistola 
no convencen a nadie sobre nada 
y tú has de convencer. 

¿De qué te sirve estar sobre la ola 
si no tienes razón, y equilibrada 
vendrá de nuevo a ser? 

¿Por qué has de asesinar a tus hermanos 
sin darles ocasión de comprenderte? 
¿No sería mejor 

Mostrar que tus trasfondos son humanos 
y discutir, pensar, robustecerte 
con más amor? 

Tiende tu mano sin rencor ninguno 
y toma la ofrecida por tu hermano 
y siente su calor… 

y caminad así los dos cual uno, 
sincronizando corazón y mano 
sin miedo y sin rencor… 

Porque, ¿tú ves el fin de lo que haces? 
¿A quién calculas tú que servirá? 
¿Por quién te expones? 

¿No descubres los tétricos disfraces 
de amor por odio? ¿Quién aceptará
 tales razones? 


*


EL VALLE IDEAL

Siempre me pregunto qué habrá tras el monte
 y, cuando lo escalo… sólo hay otro igual. 
¿Dónde estará el valle soñado, perfecto, 
sin penas, sin odios, sin sangre y en paz? 

¿Es que es sólo un sueño? ¿sólo una quimera? 
¿sólo un espejismo imposible y fugaz? 
¿o es algo más hondo, más firme, más cierto, 
algo que es concreto y tangible y real? 

¿Y dónde se encuentra? ¿dónde he de buscarlo 
si llevo en su busca ya una eternidad 
y siempre se esconde y me evita y me engaña 
y me burla y se esfuma y se oculta y se va? 

¿No estará escondido en el fondo del alma, 
donde no he pensado siquiera en mirar,
 haciéndome señas y signos y gestos
 para que lo vea y ya no busque más?

*


EL PRECIO DEL CIELO

 La voz del hombre:
 - ¿Cuándo podré sentirme, al fin, libre y dichoso, 
sin miedos, sin problemas, sin nubes, sin temores, 
y sonreír confiado, como sonríen las flores, 
y no temer mi entorno, hostil, hosco y gravoso? 

¿Cuándo podré elevarme hasta el cielo, gozoso, 
y vivir rodeado, para siempre, de amores, 
u olvidar las desgracias, tristezas y dolores, 
y vivir en un mundo feliz y esplendoroso? 

La voz de Dios: 
- Tu corazón empapa con lágrimas de pena 
por el dolor que aflige a todos tus hermanos; 
conciénciate culpable de la desgracia ajena; 
extiende, auxiliadoras, hacia ellos tus dos manos 
y, con tu alma limpia y de ilusiones llena, 
te elevarás al cielo y sabrás sus arcanos.

*


¿QUÉ NOS HA OCURRIDO? 

Cuando llora un niño 
todos lo entendemos 
y todos sentimos 
la voz interior 
que nos urge, amante, 
a darle cariño, 
a acallar su llanto 
y a brindarle amor. 

Cuando llora un hombre, 
ya no nos conmueve 
y nada nos mueve 
a darle calor 
ni a enjugar su llanto, 
compartir sus penas, 
romper sus cadenas, 
sentir su dolor... 

¿Qué nos ha ocurrido? 
¿Cuándo ha sido el cambio? 
¿Cuándo hemos perdido 
la capacidad 
de ver en el otro 
nuestra propia historia? 
¿Que nuestra memoria 
no funciona ya? 

¿Ya hemos olvidado 
nuestros propios llantos, 
nuestras propias penas 
y nuestro dolor, 
y nuestros suspiros 
por sentir las manos 
de otro ser humano 
dándonos calor? 

¡Qué flaca memoria! 
¡Qué triste destino 
andar el camino 
sin mirar atrás 
y no ver a otros 
que, como nosotros
 en mil ocasiones, 
ya no pueden más! 

O cerrar los ojos 
sin querer ver nada, 
el alma blindada 
ante tanto horror, 
sin caer en la cuenta 
de que la factura 
por tanta negrura 
ya es nuestra, segura, 
y nuestro el dolor.

*


EL DOLOR DE LOS OTROS 

¿Por qué ha de doler más la propia pena 
que el dolor que, en la vida, aflige a otros? 
¿No tienes culpa en la desgracia ajena? 
¿Y no la tienen ellos en tus logros? 

¿En qué te diferencias? ¿Cómo esperas 
mantenerte tranquilo y sin ahogos,
 si mitigas tan sólo tus dolores 
sin mirar a tu entorno? 

¿Cuánto crees que tu dicha ha de durarte? 
¿Y quién te ayudará cuando, tú solo, 
te enfrentes al problema, que ahora siembras, 
y sin derecho al socorro? 

¡Olvídate de ti! 
Haz tuyo el sufrimiento de tu prójimo, 
centra en él tu atención, 
esfuérzate por enjugar su rostro 
y, milagrosamente, 
matarás tu dolor. 

*


EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO 

Diezma cada mañana la legión de tus vicios, 
estúdiate por dentro y mírate al trasluz; 
sabe de tus pecados, valora tus servicios, 
no sigas el ejemplo, fatal, del avestruz. 

Pondera tus virtudes y mide tus defectos 
y evalúa tus sombras y valora tu luz, 
y verás cómo cambian, hasta hacerse perfectos, 
tus deseos, tus sueños, tus esfuerzos dilectos, 
más claros y brillantes que las perlas de Ormuz. 

*


LA LUZ INTERIOR 

Utiliza el cedazo de tu mente, 
criba los acontecimientos de tu vida
 y verás cómo encuentras, escondida, 
tu luz interna, que te orienta al frente. 

Y síguela sin miedo, sin dudarlo, 
porque ella sabe cómo conducirte 
y adónde debes ir, y ha de decirte 
cuándo llegas y cómo has de lograrlo. 


*



EL NIÑO, HECHO HOMBRE 

Dichoso tiempo aquél cuando, en la infancia, 
todo hermoso y verdad me parecía
y tocaba la luna con mis dedos 
y acompañaba al sol tras su salida; 
con pájaros y flores dialogaba 
y estrellas amasaba cada día; 
y los peces dorados del estanque 
me hablaban sin sonido y sonreían, 
y las nubes trazaban mil figuras 
sólo porque intentase descubrirlas, 
y la lluvia jugaba a acariciarme 
y la tierra del campo siempre olía 
a miles de perfumes deleitosos; 
y lavaba mi rostro con la brisa, 
y el verde era más verde y más perfecto, 
y el azul de los cielos descendía 
besando el de los mares con un beso 
que de mí al horizonte se extendía; 
los hombres eran buenos y sencillos 
y amables y sinceros y sin prisas 
y llenos de proyectos y de sueños 
y ahítos de promesas y de vida; 
y el pasado era sólo algo gozoso, 
y el futuro, esperanza y alegría... 

¿Por qué ha cambiado todo de ese modo? 
¿En qué momento fue la sacudida 
que rompió la verdad de lo valioso 
y puso en su lugar a la mentira? 
¿Por qué ya nada es lo que entonces era? 
¿Cuándo me transformé? ¿Y en qué medida? 

*


¿DÓNDE ESTA LA VIDA? 

Ya al nacer, empezamos a morir, 
pero, cada minuto que morimos 
nos acerca, sin pausa, a un revivir 
al llegar al final de este camino. 

Nacer y morir; morir y nacer
cual flujo interminable al sol marino, 
ascendiendo en la escala de la vida 
en brazos de un mistérico destino. 

¿Y dónde está la vida? ¿Aquí o allá? 
¿Y cuál es de estas vidas el sentido? 
¿Y qué de mi se espera en esta ida
 y este regreso siempre repetidos? 

*


LOS DOS POLOS 

¿Por qué, para pintar una flor blanca 
en fondo blanco, habrá que usar el negro? 
¿Por qué, para saberte inteligente 
necesitas medirte con el necio, 

y, para ser piadoso, bueno o sabio, 
con el impío, el malo o el cateto? 
¿Por qué, para ser alto o grueso o sano, 
con el bajito, el fino o el enfermo? 

¿Es que sólo en los polos es posible 
ser algo con sentido frente al resto? 
¿No será porque nada es absoluto
 y todo relativo e imperfecto? 

*


DE LO IMAGINADO A LA REALIDAD 

Cuando concibo algo 
me guían las mejores intenciones; 
de la ilusión me valgo y, con mis voliciones, 
configuro mis sueños e ilusiones. 

Pero, más tarde, al verlos 
plasmados en materia de este plano,
 sólo el reconocerlos 
como obra de mi mano, 
me supone un esfuerzo sobrehumano. 

¿Por qué, si tan perfectos 
cuando los concebí y los deseaba 
y tan por mí dilectos, 
así se les acaba 
la gracia y perfección que los ornaba? 

*


LA LUZ DE LA INOCENCIA 

¿Has visto la mirada de los niños, 
llena de luz, de sueños e ilusiones, 
sin dobleces, sin odios, sin pasiones, 
pura, como la piel de los armiños? 

¿Has visto que a sus rostros de novicio 
aún no los han surcado las arrugas, 
pues aún no han iniciado tenues fugas 
del bien al mal, de la inocencia al vicio?

 ¡Quién pudiera vivir toda la vida 
siendo un niño, por dentro y por afuera 
y no ver la maldad, tan extendida, 
tan visible, tan dura, tan certera, 
sino la luz que habemos escondida 
y alumbra nuestra vida toda entera! 

*



TRÍPTICO DEL HOMBRE 

I   ¿Qué es el hombre? - preguntas, insistente - 
¿y cuáles son su origen y destino? 
¿Es sólo puro azar, en el camino 
de la Natura? ¿sólo un accidente? 

¿Es fruto de un programa inteligente? 
¿Nace con un determinado sino? 
¿Es libre o es esclavo o es divino, 
o es mero pensamiento de otra mente? 

¿Es ciego y mudo y sordo a lo elevado? 
¿Es, necesariamente, negativo? 
¿Sólo piensa en sí mismo, obnubilado? 
¿No ve que, en este mundo, está cautivo?
 ¿Ha de mirar a los demás airado 
sin ver en ellos nada positivo? 



II   El hombre es todo un dios en formación, 
una chispa de la hoguera divina, 
un espíritu excelso, que ilumina 
un cuerpo, un sentimiento, una razón; 

y es, en el fondo, la consecución 
del propio esfuerzo, que es su vitamina, 
ya que puede crear, y lo domina, 
el bien o el mal: ésa es su condición. 

Por dentro, el hombre es bueno y es hermoso; 
por fuera, tiene miedo a sus hermanos 
y el miedo hace que quede, receloso, 
atado, en su interior, de pies y manos, 
sin exhibir su interno luminoso, 
cual es el interior de los humanos. 



III   El hombre es un espíritu creador 
que reencarna mil veces, inconsciente, 
y evoluciona, intermitentemente, 
según actúe aquí, mejor o peor,

 partiendo de que, todos los humanos,
 de cualquier raza, pueblo o religión, 
todos, sin excepción, son sus hermanos, 
y es responsable de su evolución; 

Y, conociendo, cada vez mejor, 
que el odio y el desprecio y la violencia 
y la guerra y la sangre y el terror 
vuelven sobre su autor, en consecuencia, 
y que el mejor camino es el amor, 
aprende caridad y convivencia.

*


¿POR QUÉ? 

Si estamos hechos de la misma pasta 
¿Por qué nos empeñamos en luchar? 
Lo suyo es ir cogidos de la mano 
y sin mirar atrás. 

¿Cuál es la meta de esta lucha estúpida 
que todo nos obliga a fomentar? 
¿Por qué ha de haber primero y último 
y mejor y peor y bien y mal, 
si todos somos de la misma pasta 
si todos somos uno nada más? 

¿Por qué la incomprensión y la miseria? 
¿Por qué, si de verdad 
no somos más que aspectos incompletos 
de una misma Deidad? 

*


EL VALOR DEL ALMA 

Si, cuando de este mundo me despida 
nada me llevaré de cuanto tenga, 
¿Qué puede haber aquí que me convenga, 
salvo los hechos todos de mi vida? 

¿Por qué, pues, esa lucha desabrida 
con el mundo, para que me mantenga, 
sin buscar, ¡inocente!, que sostenga 
la lógica una vida así vivida? 

Si las cosas no son sino instrumentos 
del trabajo del alma en este mundo, 
¿por qué he de valorarlas, a momentos, 
como bien necesario, en que me hundo, 
y, en cambio, no valoro, y vago a tientos,
 el alma, que es mi bien el más profundo?

*


TODO ES UNA SOLA VIDA 

¡Cuántos miles de vidas se han cruzado 
con mi vida, a lo largo de los años! 
¡Cuántas risas, suspiros, desengaños, 
acciones, omisiones, bienes, daños, 
amores, desamores... Sin cesar, 

mi existencia no ha sido sino un filtro 
de la actuación de otros, tan variada, 
tan necesaria, tan interesada, 
tan manida y tan nueva y deseada, 
y tan suya y tan mía, a mi pesar, 

que confundo esas vidas con mi vida
 y, estudiado lo suyo y lo que es mío, 
ya no sé distinguirlo, y me sonrío 
al ver que sólo soy un gran vacío 
y todo es una vida nada más.

*


LA VOLUNTAD 

Aunque tú no te percates, 
sólo eres tu voluntad 
y serás lo que ella quiera 
y lo que no, no serás. 

Maneja, pues, con cuidado 
tan valioso talismán, 
que ha de hacer de ti un payaso 
o un célebre capitán 
o un artista consumado 
o un gran maestro a imitar 
o un criminal sin reparos 
o un santo pleno y cabal. 

Y sabe que, el mejor modo 
de usar esa voluntad 
es sintonizarla presto, 
de un modo honesto y total, 
con la voluntad divina, 
fuente de tu facultad. 

Si te esfuerzas todo el día 
por sentirla en ti actuar 
y seguirla, obedecerla, 
y hacerla propia, verás 

como ella te va diciendo 
cómo te conviene obrar 
y qué debes hacer luego 
y de qué debes hablar 
o si has de guardar silencio 
y hasta cómo has de pensar. 

Y te sentirás dichoso 
de poder atravesar 
de la vida el mar, seguro, 
guardado del temporal, 
y llegar a puerto, un día, 
con gran cosecha y gran paz.

*




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