EL CORDÓN DE PLATA




EL CORDÓN DE PLATA
por Francisco-Manuel Nácher

- ¿Existe realmente eso que se llama "el Cordón de Plata?
- Por supuesto. Hasta la Biblia lo cita.
- ¿Dónde?
- En el Eclesiastés I (12:1,6 y 7), cuando dice: "Acuérdate de tu
Hacedor... antes de que se rompa el hilo de plata y se destroce la copa de
oro y se quiebre el cántaro en la fuente, y se raje la polea del pozo, y el
polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva a Dios, que lo dio".
- ¿Y qué es exactamente ese Hilo de Plata?
- Es el canal de comunicación entre todos nuestros cuerpos o vehículos
y entre éstos y el Espíritu que los rige, que es el verdadero Yo, el llamado
Yo Superior o Ego.
- ¿Cómo?
- Tú sabes que nosotros somos espíritus que desarrollan actividades en
el Mundo del Pensamiento, en el Mundo del Deseo, en la Región Etérica
del Mundo Físico y en la Región Química del mismo, ¿no?
- Tengo una idea. Pero, ¿qué cuerpos y qué vehículos son ésos?
- En el Mundo del Pensamiento utilizamos el Cuerpo Mental o Mente,
que está formada de y maneja materia mental; en el Mundo del Deseo,
también llamado Astral, usamos el Cuerpo de Deseos o Astral, constituido
de y que maneja materia de deseos o astral; en la Región Etérica del
Mundo Físico utilizamos el Cuerpo Etérico o Cuerpo Vital, construido con
y que maneja los cuatro éteres que constituyen la Región; y en la Región
Química del Mundo Físico, que es el mundo que conocemos más
directamente, utilizamos el cuerpo físico, construido con y que maneja
materia física, o sean, sólidos, líquidos y gases. ¿Está claro ahora?
- Sí. Completamente.
- Pues cada uno de esos vehículos, entre otras muchas particularidades,
tiene tres.
- ¿Que son?
- Que tienen, cada uno, un átomo-simiente, que nacen de nuevo con
cada renacimiento del Espíritu, en cada vida, como diríamos desde el
punto de vista físico y, por tanto, tienen un período de gestación.
- Me gustaría que me aclarases esto. Lo del período de gestación lo
puedo comprender pero, ¿qué es eso del átomo-simiente?
- Bueno, tú sabes que, a lo largo de la evolución vivimos una serie casi
infinita de vidas, ¿no? Sólo el cuerpo físico, para evolucionar desde el ser
unicelular hasta la complicación actual, necesita haber renacido muchas
veces y haber evolucionado mucho.
- Sí. Es lógico.
- Y sabes también, o por lo menos te parecerá también lógico que, si
todas esas sucesivas vidas son para que nuestro espíritu evolucione, lo que
en cada vida aprendamos o evolucionemos deberá estar presente en las
siguientes. De otro modo siempre estaríamos en el mismo punto y la
evolución sería imposible.
- Claro.
- Pues esos átomos-simiente son como los archivos en los que se
conservan todas las vivencias y todos los avances de todas las vidas del
vehículo de que se trate. Por eso es posible, mediante una hipnosis
profunda o mediante un acto de voluntad si se está entrenado, que uno
recuerde vidas anteriores con todo detalle.
- ¿Y cómo es eso?
- Porque, a lo largo de toda la evolución, utilizamos infinidad de
cuerpos, infinidad de vehículos, pero los átomos-simiente son siempre los
mismos. Es decir que el átomo-simiente de tu cuerpo físico es el mismo
desde que, a lo largo de la evolución de tu espíritu, éste adquirió cuerpo
físico. Y lo mismo ocurre con el átomo-simiente de cada uno de los
cuerpos que usamos en los distintos mundos o planos.
- ¿Y cómo actúan?
- Trataré de resumírtelo con la mayor claridad posible, empezando, por
ejemplo, por el momento en que el Espíritu, allá en la Región del
Pensamiento Abstracto del Mundo del Pensamiento, en el denominado
Tercer Cielo, libre de vehículos y acompañado solamente de sus cuatro
átomos-simiente, ha asimilado todas las enseñanzas y ha hecho suyas todas
las experiencias de la última vida, y siente deseos de renacer de nuevo en
el mundo físico.
- ¿Y por qué siente deseos de renacer aquí? Se supone que en ese
Tercer Cielo debe ser mucho más feliz.
- Por supuesto que lo es. Pero ten en cuenta que todos formamos parte
de la naturaleza y que ésta no es más que la manifestación del plan divino
y que éste se rige por una serie de leyes, de fuerzas, de exigencias que
fluyen casi insensiblemente pero que son inexorables, inevitables y que
conducen fatal y finalmente a la realización del plan. Es lo mismo que si
me preguntaras por qué los niños crecen, con lo hermosa y feliz que es la
niñez; o por qué desean ser "mayores", o por qué el hombre quiere mejorar
económica, social y culturalmente; o por qué morimos si, generalmente, no
lo deseamos; o por qué las flores acaban marchitándose; o por qué cada día
se pone el sol; o por qué... cada uno de los fenómenos que nos rodean e
incluso de los que formamos parte. Por eso, pues, obedeciendo a esos
mismos imperativos, que sólo pretenden nuestra evolución y ésta sólo se
consigue mediante la adquisición de conocimientos y cuando los que nos
proporcionó la última encarnación han sido asimilados, el Espíritu siente,
inevitablemente, el deseo de nuevas experiencias que le empuja a renacer.
Hay, sin embargo, dos motivos para desear renacer.
- ¿Dos?
- Sí. Uno es esa fuerza con que la naturaleza, Dios, nos hace ir
permanentemente hacia delante y no detenernos. Hasta el punto de que, la
mejor demostración que yo he encontrado de la existencia de Dios, es ese
empujón suave, permanente e inevitable. Podría, pues, decirse que “Dios
es empuje”.
- ¿Y el otro’
- El otro obedece a una ley cósmica, la Ley de Retribución, que nos
hace pagar nuestras deudas de amor y cobrar nuestros créditos. Por eso
cuando, en el Tercer Cielo, con el Espíritu despojado de sus vestiduras,
vemos claramente cuál es nuestra situación en la evolución y qué deudas
tenemos aún pendientes de pago, sentimos el deseo de pagarlas y, para eso,
es preciso descender al Mundo Físico y renacer. ¿Lo tienes ahora claro?
- Ahora, sí.
- El Espíritu, pues, comienza a descender. Y el primer Plano de
existencia en que se adentra es la Región del Pensamiento Concreto del
Mundo del Pensamiento, llamada también Segundo Cielo. Al penetrar en
ella, el átomo simiente del cuerpo mental o, mejor dicho, de todos los
cuerpos mentales que ese Espíritu ha tenido, entra en acción y comienza,
durante su descenso a través de los cuatro planos de esta Región, a atraer
sustancia de esos planos.
- ¿Pero qué sustancias atrae?
- Justamente las que son afines a su vibración. Por ejemplo, si ha
desarrollado ya, en una vida anterior, una facultad determinada, atraerá la
sustancia mental que sea capaz de expresar y manifestar esa facultad en el
futuro cuerpo mental, puesto que ya la ha adquirido y es suya.
- No acabo de entenderlo.
- Te pondré un ejemplo más gráfico. Imagina que tienes, reunidas,
limaduras y trozos de distinto tamaño de hierro, estaño, plomo, oro, plata,
latón y toda una serie de metales. Si sobre ese montón sitúas un imán,
automáticamente atraerá las limaduras y trozos de hierro. Pero no atraerá
las de latón ni las de oro, por ejemplo. Y no las atraerá, sencillamente,
porque no son sensibles a su vibración, es decir, a su atracción. Y no le
importará que sean más o menos valiosas que el hierro. Sin duda alguna,
sólo atraerá al hierro. ¿Lo comprendes ahora?
- Perfectamente.
- Seguimos, pues:. Cuando el Espíritu, camino del renacimiento, haya
atravesado toda la Región del Pensamiento Concreto y vaya a penetrar en
el Mundo del Deseo, habrá atraído hacia sí, para que formen el cuerpo
mental que será usado en la nueva encarnación, todas las sustancias
mentales capaces de reproducir el máximo nivel adquirido hasta ese
momento, de cada facultad o capacidad. De ese modo cada cual tiene lo
que se ha "trabajado". Cada uno atrae "su hierro" y sólo el hierro. Ni más
ni menos. Ni un ápice más ni una mota menos. Así es la exactitud y la
justicia del plan divino: Todo requiere un esfuerzo, todo progreso tiene un
precio, a nadie se le da nada sin merecerlo.
- Comprendo. ¿Y qué forma tiene ese cuerpo mental en formación, si
es que tiene alguna?
- Podría decirse que tiene la forma de una campana con la parte ancha
hacia abajo. En la parte externa superior se sitúa el átomo-simiente mental,
que dirigirá la operación.
- Comprendido.
- Cuando llega, pues, al Mundo del Deseo, ocurre lo mismo: Que el
átomo simiente de todos los cuerpos de deseos de ese Espíritu y de su
futuro cuerpo de deseos, se sitúa en la parte superior interna de la
campana, para dar lugar a la formación de una nueva capa. A medida que
desciende, ese átomo-simiente va atrayendo las sustancias de deseos que le
son afines y que, por tanto, manifestarán en el nuevo cuerpo de deseos las
facultades desarrolladas hasta entonces: Si sentía amor filial, atraerá
sustancias que manifiesten ese sentimiento y, por tanto, el nuevo cuerpo de
deseos será sensible al amor filial. Pero si, por ejemplo, sentía odio hacia
los demás y murió sin corregir esa tendencia, ni la ha logrado corregir en
la vida post mortem, nadie podrá evitar que atraiga sustancias que vibren
así y que el nuevo cuerpo de deseos manifieste ese defecto. Lo cual le
acarreará durante su futura vida una serie de problemas y de nuevo karma
que tendrá que pagar. Y así hasta que aprenda la lección del amor,
momento en el que esas sustancias ya no serán atraídas por su átomosimiente
y ya no volverán a hacer manifestarse en su carácter las
correspondientes tendencias negativas.
- Es completamente justo, aunque resulte triste.
- Si. Pero no se trata de que sea triste o no. Se trata de que cada espíritu
se dé cuenta de lo que procede y lo que no procede hacer. Y, al decir
"hacer" quiero decir también "desear" y "pensar".
- Está claro. Entonces cada vida no es más que la continuación de la
anterior, ¿no?
- La continuación de la anterior, más lo aprendido tras la muerte en el
Purgatorio y en el Primero, Segundo y Tercer Cielos, más una aportación
original que el Espíritu hace en cuanto a los cuerpos etérico y físico y que
responde a la capacidad creadora que poseemos y que también se llama
Epigénesis.
- ¿Epigénesis?
- Sí. Tú sabes que lo que el plan divino pretende es que lleguemos a
convertirnos en dioses creadores, como nuestro Dios, a cuya imagen y
semejanza fuimos hechos.
- Sí.
- Piensa un poco y verás que, si no interviniese esa capacidad nuestra
creadora, esa puesta en marcha de causas nuevas no existentes antes, esa
originalidad, el proceso de la evolución sería totalmente mecánico. Y no se
trata de eso. Nosotros hemos de, digamos, "ensayar" nuestra capacidad
creadora. ¿Y con quién mejor que con nosotros mismos?
- Sí, es lógico. ¿Pero por qué no ejercemos esa prerrogativa con los
cuerpos astral y mental?
- Porque son los más recientes. El más antiguo de nuestros vehículos es
el físico y, por tanto, el que mejor conocemos y manejamos. Luego
adquirimos el etérico, que es una reproducción, átomo por átomo, del
físico, pero cuya sustancia, prácticamente, ya no manejamos. Más tarde
adquirimos el cuerpo de deseos, que no manejamos casi y la prueba la
tienes en que los deseos nos dominan a lo largo de toda la vida. Y, por fin,
adquirimos el cuerpo mental, que aún dominamos menos. En eso estriba
nuestro trabajo actual precisamente: En desarrollar la mente para dominar
con ella el cuerpo de deseos, ya que éstos nos llevan a crearnos nuevo
karma que hay que pagar en nuevas vidas.
- Ahora lo veo.
- Pero, a pesar de todo, para la creación de nuestros vehículos
necesitamos la ayuda de las oleadas de vida anteriores a la nuestra, sobre
todo la de los ángeles, que es la inmediata anterior y sobre todo para
formar el cuerpo etérico y el cuerpo físico.
- ¿Los ángeles?
- Claro. Ten en cuenta que son seres que nos llevan de ventaja todo un
Período de evolución, que supone cientos y quizá miles de millones de
años. Y que su cuerpo más denso es de materia etérica; o sea que ellos
manejan la sustancia etérica con mayor maestría con que nosotros
manejamos la materia física.
- ¿Y por qué nos ayudan?
- Por necesidad. ¿Tú has pensado que nosotros no tenemos más
remedio, si queremos evolucionar en este mundo, que contar con los
animales, los vegetales y los minerales, que son las tres oleadas de vida
que nacieron después de la nuestra y que están evolucionando detrás de
nosotros? Aunque no quieras estás continuamente interfiriendo en sus
vidas.
- Es cierto. Y es impresionante. Y de ello se pueden sacar muchas
conclusiones.
- Muchísimas. Y muy interesantes para conocer cuál debe ser nuestra
actitud para con esas tres oleadas de vida. Pero no es ese nuestro tema y
debemos seguir con lo que íbamos.
- Es cierto.
- Bien. Cada átomo-simiente tiene, en su vehículo correspondiente, un
lugar fijo en el que se asienta.
- ¿Un emplazamiento permanente?
- Exacto.
- ¿Y dónde están?
- El átomo-simiente del cuerpo físico, que es un átomo compuesto de
los cuatro éteres (Químico, de Vida, de Luz y Reflector), por lo que no
nos resulta visible aunque ocupe su lugar durante toda la vida, está situado
en el corazón, en la punta inferior del ventrículo izquierdo.
- ¿Y los de los demás vehículos?
- El átomo-simiente del cuerpo Vital o Etérico se sitúa en el plexo solar
o epigastrio del cuerpo vital que, como te he dicho, es una reproducción
exacta del cuerpo físico, aunque debería decir lo contrario.
- ¿Lo contrario por qué?
- Porque el nacimiento se hace siempre de arriba abajo, de dentro
afuera y, por tanto, el cuerpo etérico es el molde sobre el cual se va
desarrollando el cuerpo físico. Sin él éste no podría existir. Es el cuerpo
vital el que lo hace capaz de forma, de vida, de reproducción, de
sensaciones, de movimiento, el que hace posible la cicatrización, la
asimilación, el crecimiento, la excreción, etc. O sea, que es el campo
electromagnético, el molde, el sostenedor del cuerpo físico, que no hace
sino adaptarse a las líneas de fuerza de aquél y expresarse gracias a su
ayuda.
- ¡Es asombroso! ¿Y los demás átomos-simiente?
- El del cuerpo de deseos se sitúa en la zona que en el cuerpo físico
ocupa el hígado pero, lógicamente, en el cuerpo de deseos. Y el del cuerpo
mental se emplaza en la región del seno frontal, pero en el cuerpo mental.
- Es curioso. ¿Y qué hacen esos átomos-simiente durante la vida?
- Salvo el del cuerpo vital, que es móvil, los demás permanecen toda la
vida en su emplazamiento, recogiendo y conservando todas las vivencias
de toda la existencia y añadiéndolas a las de las existencias anteriores y al
fruto de la Epigénesis ejercida por el Espíritu, Yo Superior o Ego.
- ¿Y no tienen más papel?
- Por supuesto. Y aquí podemos ya hablar del célebre "Cordón de
Plata".
- ¡Es verdad! Pero, ¿qué es, realmente?
- Es un cordón, un conductor que, como te he dicho antes, hace posible
la comunicación entre vehículos y el trasvase de energías.
- ¿Y de qué está formado?
- Bueno, eso es más complejo. Ha costado mucho investigarlo
clarividentemente. Trataré de resumírtelo.
- Estupendo.
- Desde el momento de la concepción que, por cierto, tiene lugar
cuando el átomo-simiente del futuro cuerpo etérico se coloca por los
ángeles en el útero de la madre y el del cuerpo físico se sitúa, también por
los ángeles, en la cabeza de uno de los espermatozoides del padre, y sólo
en uno, que es el que logrará penetrar y fecundar el óvulo, ambos átomossimiente
ocupan sus lugares respectivos. Por eso se da con frecuencia la
esterilidad no explicada por la ciencia, de la pareja: No procede la
generación en absoluto o en esos momentos, seguramente por razones
kármicas y, por tanto, los ángeles no sitúan en el útero de la mujer el
átomo-simiente del cuerpo etérico y ningún espermatozoide lleva en su
cabeza el átomo-simiente del cuerpo físico.
- Esto sí que es impresionante. ¿Entonces qué ocurre con los
espermatozoides que se usan para la fecundación artificial?
- Nada. Lo normal: Que los ángeles colocan los átomos-simiente del
los cuerpos etérico y físico en los lugares procedentes y se realiza la
fecundación.
- ¿Pero entonces puede el hombre forzar las leyes del karma haciendo
que se fecunde una mujer así cuando no podía serlo del modo normal?
- No, por supuesto. Si no procede, si no es el momento, la fecundación
no se producirá. Piensa que, aunque creamos que actuamos libremente, y
realmente lo hacemos y por eso somos responsables de nuestros actos, hay
siempre una tendencia, una dirección del plan divino, contra la cual nada
podemos. Y se producen fracasos de determinadas fecundaciones
artificiales, y el método más seguro falla inexplicablemente, y el enfermo
con las mejores perspectivas se muere. ¿No te das cuenta de que nosotros y
todos nuestros actos formamos parte también de los mecanismos de la
naturaleza? ¿Quién crees que está siempre detrás de los médicos, de los
científicos, ayudando, sugiriendo, inspirando o impidiendo, para que se
cumpla lo que determina el plan divino? Si te das cuenta de que somos
verdaderos instrumentos, libres pero instrumentos, y que lo único que se
nos pide es buena fe, entrega, amor, servicio altruista, cumplimiento de
nuestros deberes, comprensión, simpatía, generosidad, compasión,
tolerancia, etc. pero que, si no ponemos eso de nuestra parte, no
lograremos con ello malograr el plan divino y nos atraeremos las
consecuencias de nuestra conducta negativa, la vida, de repente, se abre
ante nosotros y nos resulta fácil de comprender y deja de ser un misterio.
- Verdaderamente, vista así, la vida cobra sentido.
- Desde el momento de la concepción ocurre un fenómeno curioso:
Comienza a crecer el Cordón de Plata por dos sitios a la vez.
- ¿Por dos sitios?
- Sí. Desde el átomo-simiente del cuerpo físico, en el corazón, y desde
el átomo-simiente del cuerpo de deseos, en el hígado. Pero el primer tramo
es de materia etérica y el segundo de materia de deseos. Y los dos tramos
crecen hacia el plexo solar.
- ¿Y llegan a unirse allí?
- Claro. Se unen precisamente en el átomo-simiente del cuerpo Etérico,
pero de una forma muy curiosa.
- ¿Cómo?
- Formando como dos seises, uno acostado boca arriba y el otro
vertical, como dos espirales con el mismo centro, una dentro de otra y con
el átomo-simiente del cuerpo etérico como único punto común en el centro
de las dos espirales.
- ¿Y eso por qué?
- Porque ese punto tiene una importancia capital que te explicaré luego.
Te he de añadir también que, como creo que ya te he dicho, aunque ese
átomo-simiente durante el día permanece en su sitio, es decir, en el plexo
solar, cuando el Espíritu sale del cuerpo, bien durante el sueño, bien,
durante la iniciación, bien durante un abandono voluntario y consciente del
cuerpo físico o bien a causa de la muerte, ese átomo-simiente sale del
cuerpo físico con el Cordón de Plata y queda como suspendido en el
espacio, entre el cuerpo físico y el cuerpo de deseos.
- ¿Y eso ocurre durante el sueño?
- Sí. Durante el sueño, el Espíritu se retira a los mundos superiores y se
lleva consigo la mente y el cuerpo de deseos para que, bañándose en la
corriente de vida que fluye en esos mundos, eleven su vibración y luego
puedan reanimar y llenar de vida también al cuerpo etérico y al cuerpo
físico, agotados por la jornada diaria.
- ¿Agotados por qué?
- A lo largo del día desgastamos una serie de energías. Al mismo
tiempo el bazo del cuerpo etérico especializa y absorbe la energía solar, la
misma que las plantas asimilan mediante la fotosíntesis, y la canaliza a
través de los nervios para hacer posible su funcionamiento. Cuando,
debido a la cantidad de toxinas producida por los excesos del día, el bazo
etérico ralentiza su trabajo, comenzamos a sentir somnolencia. Y cuando le
es imposible seguir trabajando, el Ego sale de los cuerpos etérico y físico y
es el momento en que nos dormimos, es decir, en que, al irse el Espíritu,
que es nuestro verdadero yo, perdemos la conciencia de este mundo. En el
momento de la muerte ocurre lo mismo. La única diferencia es que tras la
muerte el Espíritu no regresa y tras el sueño, sí. Por eso al sueño se le
denomina "la pequeña muerte". Y por eso, después de dormir nos
despertamos totalmente nuevos. Porque los vehículos superiores, sobre
todo el cuerpo de deseos, ha renovado la provisión de energía y de vida de
sus vehículos inferiores.
- Esto sí que es impresionante.
- Pues lo que es también muy interesante es el proceso de la gestación.
- Por favor, ¿quieres exponérmelo?
- Sí. Durante los primeros veinte días de gestación, es el Ego de la
madre el que interviene controlando el proceso de la formación del feto. A
los veinte días, el Ego reencarnante, el futuro hijo, que ya ha penetrado en
el útero, pero aún no en el feto, es el que se encarga de ese trabajo, pero
desde fuera. A los cuatro meses de gestación se unen en el átomo-simiente
del cuerpo etérico, situado en el plexo solar, los dos primeros tramos del
Cordón de Plata, lo cual hace posible la entrada del Espíritu en el feto y la
comunicación de los vehículos superiores con los inferiores, y da lugar ,
por tanto, al comienzo de la vida "sintiente" del feto y a sus primeros
movimientos.
- ¡Dios mío! Todo esto hace pensar en el trastorno que se causa con los
abortos provocados.
- Sí. Es terrible. Porque piensa que, con excepciones, que las hay, casi
siempre por motivos kármicos, el período medio entre dos vidas sucesivas
en de unos mil doscientos años. Mil doscientos años de trabajo preparando
la próxima encarnación.
- ¡Qué barbaridad! ¿Tanto tiempo?
- Sí. Pero éste no es nuestro tema. Aunque te aseguro que, si los que
practican el aborto supiesen lo que se preparan para después de la muerte y
para futuras encarnaciones, no lo harían. De todos modos son seres libres y
han de aprender la lección de un modo u otro. Quizás a base de mucho
sufrimiento, pero la han de aprender. Vamos, pues, a nuestro tema.
- De acuerdo.
- A pesar, pues, de que esa comunicación se ha producido a los cuatro
meses de gestación, el primer segmento de Cordón de Plata, que está
formado con sustancia de los dos éteres inferiores, el Químico y el de
Vida, pero sólo en sus polaridades negativas o pasivas, durante los
primeros siete años de vida, sigue completándose.
- ¿Y los otros dos éteres, los superiores del cuerpo vital, el de Luz y el
Reflector?
- Ésos no tienen átomo-simiente. Son lo que se llama "la parte inmortal
del cuerpo mortal" porque, si bien se renuevan en cada encarnación, cada
vez nos acompañan hasta el Segundo Cielo y constituyen todo el tiempo el
cuerpo-alma, el vehículo de luz en que uno puede viajar por todos los
planos superiores. Recuerda que todas las apariciones de santos coinciden
en que el aparecido estaba rodeado de luz. Es el cuerpo-alma.
- Es asombroso.
- Además, ocurre que, a medida que la persona se va espiritualizando,
los éteres inferiores van siendo sustituidos por los superiores, que asumen
sus funciones, además de las propias.
- Interesantísimo.
- Ahora fíjate en otra cosa: Apenas se produce el nacimiento del cuerpo
físico, empieza a completarse el primer tramo del cordón que, como te he
dicho, queda completo a los siete años; y, precisamente entonces, termina
lo que podríamos llamar período de gestación del cuerpo vital y nace éste,
dando lugar al comienzo de la época de crecimiento del cuerpo físico. El
segundo tramo, que es de materia de deseos, se va completando entre los
siete y los catorce años y, precisamente entonces termina el período de
gestación del cuerpo de deseos y nace éste, dando lugar al comienzo de la
pubertad.
- ¿O sea, que la pubertad se debe al nacimiento del cuerpo de deseos?
- Sí. Y por eso, como aún no ha nacido la mente y, como consecuencia
del nacimiento del cuerpo de deseos, éstos son muy fuertes, se produce esa
época tan desequilibrada, tan propensa a excesos y tan irreflexiva que es la
adolescencia. Durante el período que va desde los siete a los catorce años,
ha "madurado", además, en el primer tramo del Cordón de Plata el éter
Vital, responsable, entre otras cosas, del calor de la sangre, que es el medio
de que el Espíritu se vale para manejar el cuerpo físico. El niño, pues,
comienza a sentirse él mismo, diferente de sus padres, y empieza a tener
opiniones propias y a pretender, a toda costa, afirmar su propia
personalidad. Pero, como aún no ha nacido la mente, no encuentra freno a
sus deseos recién nacidos y ocurre lo que todos sabemos durante esa época
turbulenta citada. También en ese período entran en actividad las
polaridades positivas de los dos éteres inferiores.
- ¡Qué aclaratorio resulta todo esto!
- Durante los años que van de los catorce a los veintiuno se desarrolla
el tercer segmento, de materia mental, del Cordón de Plata, y que une el
átomo-simiente del cuerpo de deseos, en el hígado, y el átomo-simiente de
la mente, en el seno frontal. Además, en el primer tramo del Cordón,
madura el éter de Luz. Y, precisamente en ese momento, a los veintiún
años, se produce el nacimiento del cuerpo mental, que da lugar a la edad
adulta, al momento en que el Ego domina ya todos sus vehículos. Incluso
con relación a la mente, aún continúa este tercer tramo del Cordón su
desarrollo hasta los veintiocho años, en que el hombre es ya realmente un
adulto, completamente desarrollado y con el éter Reflector, el más
elevado, totalmente maduro.
- ¡Qué lógico y que claro es todo!
- Pues vamos ahora a ver qué pasa con el Cordón de Plata en
determinados momentos.
- Sí. Me intriga y me interesa mucho.
- Durante el día, en estado de vigilia, todo el Cordón se encuentra
rollado, en forma de espiral, en el plexo solar. Durante el sueño, ya te he
dicho antes lo que ocurre. Durante el vuelo astral o salida voluntaria y
consciente, sale todo el Cordón, quedando sólo el átomo-simiente del
cuerpo físico en su sitio del corazón; el átomo simiente del cuerpo etérico,
el del cuerpo de deseos y el del cuerpo mental salen, fijos a sus respectivos
vehículos. Los tramos de materia de deseos y mental son elásticos, sobre
todo el último, de modo inimaginable, pudiendo dar de sí, sin romperse,
hasta los últimos confines del Planeta y de los mundos superiores. El
átomo simiente del cuerpo vital queda fuera del cuerpo, con el enlace de
los dos primeros tramos en el aire, entre el cuerpo físico/etérico y el cuerpo
de deseos. Ante cualquier amenaza o sobresalto, el cordón se recoge en un
instante, trayendo consigo al Ego y a sus vehículos mental y de deseos e
introduciéndolos en el cuerpo físico.
- ¿Y la muerte qué efecto produce en el Cordón de Plata?
- Ahí es donde resulta todo más interesante. Pero para explicarlo tendré
que retrotraerme al tiempo anterior al comienzo del proceso para renacer.
- De acuerdo, hazlo.
- Antes de comenzar aquel proceso de recogida, por los distintos
planos, de la materia apropiada para formar nuestros distintos cuerpos, con
la ayuda de los ángeles, creamos un arquetipo.
- ¿Un arquetipo de qué?
- Un arquetipo de nosotros mismos; de nuestros cuerpos; de lo que ha
de ser nuestra vida.
- ¿Cómo, cómo?
- Todos, antes de empezar el proceso, hemos comprendido en el Tercer
Cielo cuál es nuestro estatus en la evolución, qué hemos aprendido y qué
nos falta por aprender, qué deudas hemos contraído con nuestros
semejantes, etc. Entonces los llamados Ángeles Archiveros o Señores del
Destino, que son quienes tienen a su cargo todo lo relativo al karma y a su
liquidación, nos ofrecen dos o tres esquemas de vida que comprenden las
líneas generales: Padres, ambiente social, salud, cónyuge, acontecimientos
principales, deudas que en esa vida pagaremos, etc. Y nosotros, es decir,
nuestro Espíritu, nuestro Ego, con pleno conocimiento, como te he dicho,
de qué es lo que más le conviene, elige una de esas vidas.
- ¿O sea, que nosotros elegimos antes de nacer la vida que vamos a
llevar?
- Más o menos. Elegimos la vida que queremos vivir. Prácticamente,
como se elige el papel que en una obra dramática se desea representar. Lo
que ocurre ordinariamente es que, cuando nos encontramos aquí abajo y
hemos perdido la perspectiva que teníamos allá arriba, muchas veces
flaqueamos, fallamos y contraemos más deudas de las que quisiéramos.
Pero las líneas generales de nuestra vida, como te he dicho, las escogemos
nosotros libremente como seres libres que somos. Sometidos, eso sí, a las
leyes cósmicas como la del karma, pero libres.
- ¿Y qué ocurre luego?
- Pues ocurre que, una vez tomada esa decisión, como te decía antes,
formamos un arquetipo, un modelo de materia mental, que responde a todo
lo que hemos elegido. Ese arquetipo, que permanece en el Mundo de los
Arquetipos o Región del Pensamiento Concreto del Mundo del
Pensamiento, está toda nuestra vida emitiendo nuestra nota clave, lo que
hace que podamos vivir en nuestros vehículos e ir atrayendo materia de los
distintos planos y asimilándola. Como una de las cosas que hemos elegido
es la duración de nuestra vida y la manera y el momento y lugar exactos en
que se producirá nuestra muerte una vez cumplido todo lo que queríamos
hacer, el arquetipo sigue vibrando hasta ese momento. Y, cuando el
arquetipo deja de vibrar es precisamente el momento en que se rompe el
átomo-simiente del cuerpo físico en el corazón y se produce la muerte, que
luego te describiré.
- Me estás dejando atónito. Pero sigue siendo todo tan lógico...
- Bien. Hemos llegado, pues, al momento de la muerte. Te he dicho
que el átomo-simiente del cuerpo físico se rompe y sale del cuerpo físico;
esto lo hace a través del nervio neumogástrico, con el Espíritu, el cuerpo
mental, el cuerpo de deseos y el cuerpo etérico. Éste último lo ven muchas
veces salir por la cabeza de los moribundos los sanitarios que los asisten y
poseen algún grado de clarividencia. Los otros vehículos son mucho más
sutiles y se necesita mayor grado de evolución para percibirlos.
- ¿O sea, que todo eso se ve?
- Con mucha frecuencia. Y cada vez lo ven más. Lo que ocurre es que,
rodeados como estamos de gente que presume de saberlo todo y de no
creer nada más que lo que ve, y que desgraciadamente no ve esto, no se
atreven a decir que ellos sí que lo ven. Pero sigamos con lo nuestro.
- Adelante, pues.
- A pesar de haber salido el Ego y sus vehículos y de haberse roto el
átomo-simiente del cuerpo físico, el Cordón de Plata no se ha roto aún, lo
cual es muy importante.
- ¿Y por qué no se ha roto?
- Porque, desde la salida del Ego hasta unos tres días y medio después
se produce, vía Cordón de Plata, la grabación de todas las vivencias de la
vida que acaba y que estaban almacenadas, como sabes, en el átomo
simiente del cuerpo físico en el ápice del corazón, en el átomo-simiente del
cuerpo de deseos. Es como la producción de la copia de una película: Toda
la vida que acaba pasa, en orden inverso, ante la visión del muerto, que la
ve, pero sin sentir nada especial en relación con ella. Es un fenómeno que
muchos que han estado en peligro de muerte, sobre todo en el de morir
ahogados, conocen y recuerdan. Con ello, pues, se graba esa vida en el
átomo-simiente de deseos y servirá para, en el Purgatorio, situado en los
tres subplanos inferiores del Mundo del Deseo, repasarla y recibir en carne
propia todo el daño producido a los demás, por todos conceptos, durante la
vida recién terminada. Y sólo cuando esa grabación se termina, y hay
gente que la concluye mucho antes de tres días y medio, se rompe el
Cordón de Plata, precisamente por el punto de unión de los dos primeros
tramos, es decir, por el átomo-simiente del cuerpo etérico, por el punto
común de las dos espirales o de los dos seises enlazados de que hemos
hablado.
- ¿Pero cuándo se muere uno en realidad, al romperse el átomosimiente
del cuerpo físico o al romperse luego el Cordón de Plata?
- La primera rotura da lugar a lo que la medicina llama la muerte
clínica. Pero, aunque aparentemente muerto, el interesado sigue sintiendo
y oyendo. Lo que no puede hacer es moverse ni manifestar vida de otro
modo. Pero cualquier cosa que se haga con el cuerpo o cualquier ruido o
llanto o conmoción, serán sentidos por el "muerto", atraerán su atención,
puesto que el Ego aún está unido al cuerpo físico por el Cordón de Plata, e
impedirá o dificultará la grabación en el átomo-simiente del cuerpo de
deseos.
- ¿Y eso qué consecuencias tiene, si tiene alguna?
- Las tiene y muy graves. Si esa grabación es para que en el Purgatorio
y luego en el Primer Cielo, que están en el Mundo del Deseo y, en otro
nivel, en el Segundo y Tercer cielos, situados en la parte superior del
Mundo del Deseo y en la inferior del Mundo del Pensamiento,
respectivamente, se extraigan las enseñanzas que la última vida
proporciona, y las vivencias de esa vida no se graban en el átomo-simiente
del cuerpo de deseos, lógicamente no habrá ninguna lección que aprender.
- ¿Y entonces?
- Se habrá perdido una vida. Habrá sido inútil toda esa encarnación.
Habrán sido inútiles todos los esfuerzos, las penas y las alegrías, los
triunfos y los fracasos. Habrá desaparecido y no se conservará memoria de
ella, como cuando se borra la memoria de un ordenador.
- Es terrible, ¿no?
- Por eso se adopta en los planos superiores una medida un tanto
curiosa, desde el punto de vista del mundo físico, pero efectiva desde el
punto de vista de la evolución del Espíritu, que es lo que en última
instancia interesa.
-¿Y qué medida es ésa?
- Te va a asombrar, pero es real.
- Me tienes en ascuas.
- Lo que se hace es, hacer que el interesado, en su próximo
renacimiento, muera de niño.
- ¡Qué atrocidad!
- Sí y no. Ya te he dicho que, desde el punto de vista del mundo físico
parece cruel. Pero ten en cuenta que, por un lado no se conserva memoria
de la vida pasada y, por otro, el cuerpo de deseos y el cuerpo mental
correspondientes a esa encarnación no han llegado al Mundo del Deseo ni
al Mundo Mental. Así que lo que se hace es, como te he dicho, que renazca
y muera siendo niño.
- ¿Para qué?
- Después de esa muerte, en una zona del Primer Cielo, llamado Limbo
por la Iglesia Cristiana, se le enseñan todas las lecciones que debió haber
aprendido durante la vida pasada y que se perdieron; e incluso se le avanza
un poco más. Y luego, vuelve a renacer, en un período de entre dos y
veinte años, frecuentemente en el seno de la misma familia a la que
perteneció como niño, y sigue ya su evolución normal. Ésa es también la
razón de que algunos niños recuerden a otros padres distintos de los que
tienen: En su vida anterior en la que murieron siendo niños, eran sus
padres y aún conservan memoria de ellos y, a veces los reconocen.
- ¿Y qué cosas has dicho que interrumpen o impiden la grabación de la
vida en los vehículos superiores?
- Fundamentalmente los llantos ruidosos, las autopsias, los
embalsamamientos con incisiones, los accidentes rodeados de ruidos o
gritos o multitudes y, en general, todo aquello que pueda distraer la
atención del Espíritu del muerto, de la grabación de su última vida que se
está realizando. Ten en cuenta que se encuentra en el Mundo del Deseo y
en ese mundo las emociones se sienten mucho más fuertemente que en el
mundo físico. Todas ésas y otras similares son las verdaderas causas
ocultas de la mortalidad infantil. Y hasta que desaparezcan, la mortalidad
infantil seguirá existiendo.
- Pero la mortalidad infantil está reduciéndose considerablemente.
- En Occidente. Pero , ¿qué me dices del Tercer Mundo? ¿Es que no
puede uno renacer y morir de niño como miembro de una tribu africana,
por ejemplo? Ten en cuenta que todos somos espíritus y que las razas o las
clases sociales, etc., son accidentes. Cierto que las razas blancas son las
más evolucionadas, pero a los efectos que estamos tratando, no hay ningún
inconveniente en que, ese espíritu que debe morir de niño, nazca en una
raza que, por sus condiciones higiénicas y su karma, dé lugar a la
mortalidad infantil.
- Esto es importantísimo. Es trascendental.
- Sí, lo es. Porque hay que imaginar la responsabilidad de los que dan
lugar a que se pierda toda una vida y haya que recurrir a este proceso.
- ¡Qué barbaridad!
- Hay muchas cosas que el hombre desconoce aún y, con la mejor
intención, perjudica más que beneficia. Pero volvamos a nuestro tema.
- Espera. ¿Qué pasa con los trasplantes de órganos? ¿Cuál es el punto
de vista de la Fraternidad Rosacruz sobre ellos? ¿Qué sucede con el átomo
simiente del donante durante el trasplante de corazón? ¿Qué efectos
producen los trasplantes en los que donan partes de sus cuerpos para la
ciencia médica o para atender las necesidades de otros?
- Los átomos de cada cuerpo físico son de propiedad exclusiva del Ego
que en él habita. Las características de ese cuerpo físico y de sus órganos
son el reflejo del modo en que ese Ego ha vivido sus vidas anteriores y ha
sido capaz de construir los arquetipos de sus vehículos físicos durante los
períodos post mortem.
Por ese motivo, los órganos trasplantados, ciertos tipos de sangre y
algunas sustancias artificiales pueden verse rechazados por un Ego
determinado. Ningún Ego aceptará inserciones físicas en su vehículo
denso, si difieren mucho de sus características personales.
- Es lógico, claro.
- Porque el Ego ha de dominar las células de toda materia extraña
introducida en su cuerpo físico como alimento, como trasplante o como
transfusión. Y, si no puede dominarla, la rechazará. El paciente debería,
por tanto, estar lo más seguro posible de poder dominar cualquier materia
extraña, antes de serle introducida en el cuerpo físico.
- Pero siempre es una ayuda para el enfermo, ¿no?
- El recibir un órgano sano trasplantado a cambio del propio, enfermo
incurable o malformado, debería proporcionarle el Ego la posibilidad de
vivir una vida más útil.
- ¿Por qué dices “debería”? ¿Es que no es siempre conveniente?
- El empleo de un órgano trasplantado, por muy bien que sus átomos
armonicen con el resto del cuerpo del receptor, no ayudará a éste a hacer
un arquetipo mejor para dicho órgano en su próxima vida, ya que esa
capacidad dependerá sólo del progreso espiritual que haya logrado en la
presente. Si no corrige la causa espiritual subyacente de la debilidad del
órgano en cuestión, es de suponer que, en la siguiente vida, se verá víctima
del mismo mal, incluso agudizado.
- Es lo lógico.
- Pero, si alguien está deseoso de reformarse espiritualmente, el
disfrute de un trasplante que funcione bien debería proporcionarle
suficiente alivio inmediato a su sufrimiento y desesperanza, para hacerle
revisar su situación más racionalmente y hacer el esfuerzo necesario. Hay
que admitir la posibilidad de casos en los que un trasplante proporcione
esperanza a un Ego, si se compromete a ajustarse en el futuro a las normas
del recto vivir.
- Está claro. Pero ¿qué pasa con los trasplantes de corazón?
- Los trasplantes de corazón hay que verlos bajo una óptica distinta que
los de los demás órganos. El corazón contiene el átomo simiente del
cuerpo físico, cuyas fuerzas han estado presentes en cada uno de los
cuerpos físicos que ese Ego ha usado a lo largo de su evolución. La
totalidad de las experiencias del pasado, grabadas en ese átomo simiente,
es tan indispensable para la evolución del Ego, como el corazón lo es para
su supervivencia en el mundo físico. Por tanto, teóricamente, se podrían
producir grandes trastornos evolutivos, tanto para el donante como para el
receptor.
- Pero Cristo dijo que “no hay mejor amigo que el que da la vida por
sus amigos…” ¿no?
- Claro, pero una cosa es dar la vida, es decir, la vida del cuerpo físico,
pero conservando todas las grabaciones de todas las vidas en poder de tu
espíritu, y otra muy distinta es perder tú, si eres un donante de corazón, por
ejemplo, todas esas grabaciones, es decir, tu existencia desde que
apareciste a la manifestación. Y, si eres un receptor de corazón,
encontrarte a media vida, por una parte, con unas grabaciones de infinitas
vidas que no son tuyas y, por otra, grabar en un átomo simiente ajeno tus
vivencias posteriores al trasplante, con todo lo que ello conlleva.
¿Comprendes?
- Comprendo el peligro. Pero, ¿no se adopta por nadie ninguna
medida?
- Yo supongo que sí.
- ¿No son, pues, aconsejables?
- En principio, no.
- ¿Pero qué sucede cuando se producen? ¿O qué puede suceder?
- El átomo simiente original del receptor de un trasplante de corazón se
queda con la contraparte etérica de su corazón original, que sigue siendo
una parte de su cuerpo vital. La ciencia oculta nos dice con toda claridad
que, cuando se amputa alguna parte del cuerpo físico, su contraparte
etérica permanece con el individuo en cuestión y se desintegra
sincrónicamente con el miembro amputado (brazo, pierna, etc.). Por eso la
gente víctima de una amputación se queja de dolor en el miembro
amputado, que siguen sintiendo, debido a que su contraparte etérica, que
puede tardar años en desintegrarse, sigue formando parte de su cuerpo
vital.
- ¿Entonces?
- Yo pienso que, una vez realizado un trasplante de corazón, los
ángeles a cargo de estas materias transfieren el átomo simiente del receptor
a un átomo del ápice del corazón del donante, que ya bombea sangre para
el cuerpo de aquél. En cuanto al átomo simiente del donante, se queda en
su cuerpo vital, cuyos dos éteres superiores se retienen durante las fases
iniciales del período post mortem.
- ¿Y qué me dices de los donantes que autorizan el trasplante de sus
órganos tras la muerte?
- Debemos tener presente que, durante los tres días y medio siguientes
al momento en que un Ego se considera físicamente muerto, desarrolla una
actividad muy importante para su propia evolución, ya que se ocupa en
revisar el panorama de la vida recién concluida. Ese panorama será, como
sabes, la base de sus experiencia post mortem en los mundos espirituales.
Y, en la proporción en que pueda observarlo sin distracciones, será capaz
de aprender las lecciones recién recibidas en la Tierra.
Mientras el panorama pasa, el Cordón de Plata sigue intacto,
conectando al Ego, en sus vehículos superiores, con el cuerpo denso. Así
que, aunque se considere muerto al Ego, sigue estando conectado con su
cuerpo físico y no puede evitar ser consciente de las perturbaciones que
éste experimente. Dado que los órganos a trasplantar deben de ser
“frescos”, han de ser extraídos del cuerpo del donante inmediatamente tras
la muerte, y el procedimiento quirúrgico necesario puede distraer al Ego en
su concentración en la observación del panorama, imposibilitándole para
aprovechar totalmente sus experiencias. En cambio, si tiene los
conocimientos ocultos necesarios, podrá hacer abstracción de esas
molestias y concentrarse en la grabación.
- Pero, aunque se distraiga al fallecido un poco, si la intención es
buena, puesto que, tanto los donantes como los médicos pretenden sólo
hacer el bien…
- Si pretenden sólo hacer el bien, quizás en su próxima encarnación
tengan más desarrollado el deseo de hacer el bien. Pero si, a consecuencia
de ejercitar ahora esa tendencia, infringen las leyes naturales, no podrán
evitar las consecuencias de la infracción. Y el dejar sin grabación la vida
de alguien, aunque sea con muy buena intención, es una infracción grave,
un error que hay que pagar en vidas siguientes hasta que se comprenda que
el fin no justifica los medios. Es decir que, aunque lo que se pretenda sea
bueno, no es lícito infringir las leyes para conseguirlo.
- ¿Y qué me dices de los donantes de órganos sin haber muerto?
- En cuanto a los donantes que permiten el trasplante de sus órganos
mientras están vivos - como en el frecuente caso de los riñones - hay que
recordar que tal sacrificio hace más difícil para ellos el agotar el período
previsto para su existencia. Incluso es posible que la mutilación voluntaria
de sus cuerpos físicos - aunque realizada con la intención de servir al
prójimo - produzca un efecto pernicioso sobre su capacidad para construir
un arquetipo más perfecto o un cuerpo físico más perfecto para su
siguiente vida terrena.
- ¿Así de crudo?
- Ya te lo he dicho. De todos modos, pienso que la razón del amor y el
servicio que subyace a las decisiones de la mayor parte de los donantes de
órganos físicos, contribuyen a su crecimiento espiritual y a su estatura
espiritual. Y, en ese sentido, cosecharán beneficiosas recompensas.
- Sí. Es lo justo.
- Quiero insistirte en una cosa.
- ¿En qué?
- En lo que he aludido antes. En que, durante esos tres días y medio o
lo que dure la grabación, que suele ser el tiempo que esa persona era capaz
de permanecer despierto y sin dormirse, uno aún no está muerto. Es decir,
que aún puede volver a la vida, aunque se haya roto el átomo-simiente del
cuerpo físico.
- ¿Y eso por qué?
- Porque el Espíritu continúa en contacto con todos sus vehículos.
Todas las resurrecciones milagrosas de que se tiene noticia se han hecho
durante esos tres días y medio. Una vez roto el Cordón de Plata ya no hay
nadie que pueda volver a la vida al muerto. Nadie. Los dos éteres
inferiores del cuerpo vital quedarán flotando a unos dos metros sobre el
cadáver y descomponiéndose sincrónicamente con él, mientras que el Ego
con el átomo-simiente de los cuerpos físico y etérico, el cuerpo mental y el
cuerpo de deseos pasarán al Mundo del Deseo para comenzar el proceso
purgatorial y seguir luego las etapas procedentes, que no son objeto de
nuestra conversación.
- Pero, vamos a ver: Si todas esas cosas ocurren, si hay que renacer de
nuevo y morir de niño porque no se ha podido realizar la grabación en su
momento, ¿qué es lo que habría que hacer cuando uno muere para evitar
todo ese trastorno?
- Lo aconsejable y lo sensato, como te he dicho, es dejar al muerto
tranquilo, a ser posible en una cámara frigorífica, durante esos tres días y
medio porque, aunque en muchos casos podría el proceso de grabación
durar sólo unos minutos o unas horas, no lo sabemos; rezar por él; rodearlo
de pensamientos de amor y nunca de dolor que, en última instancia no
demuestran más que egoísmo y autocompasión por parte de los que
quedan, y que distraen al interesado; y, a ser posible, y transcurridos esos
tres días y medio, incinerar el cadáver para evitar que ejerza ninguna
atracción magnética sobre el espíritu del muerto y quede éste anclado a él
durante meses o años. Hay ya países donde estos servicios se prestan si se
solicitan, y existe una legislación que lo permite. Por ejemplo, la de
muchos de los Estados Unidos de América. Y, poco a poco, irá
introduciéndose en otros países, a medida que estos conocimientos vayan
generalizándose.
- ¡Es todo tan lógico!
- Aún quiero decirte algo en relación con lo que se llaman trastornos
mentales, estrechamente relacionados con el Cordón de Plata.
- ¿Cómo es posible?
- Claro. Ten en cuenta que el cordón une todos los vehículos con el
Espíritu. Por tanto, si esa conexión es incorrecta, siempre por motivos
kármicos, la consecuencia será distinta según dónde esté el problema, ¿no?
- Es lógico suponerlo así.
- Pues bien, si la "avería" se sitúa entre el cerebro físico y el Cuerpo
Etérico, la consecuencia será la idiotez, la simplicidad; un trastornado
inofensivo. Si se encuentra entre el Cuerpo Etérico y el Cuerpo de Deseos,
hay un defectuoso control muscular y es el caso de los epilépticos,
parkinsonianos, etc. Si entre el Cuerpo de Deseos y el Cuerpo Mental, al
no existir la dirección de la mente, tenemos el maniático delirante, violento
y peligroso. Y si se produce entre la mente y el Espíritu, éste se ve
imposibilitado de comunicar con sus vehículos y, lógicamente, aparece el
desalmado astuto y diabólico capaz de llevar a cabo, cuando menos se
espera, los mayores crímenes con la mayor tranquilidad.
- ¡Qué barbaridad!. Y qué lógico. Pero hay una pregunta que quería
haberte hecho hace tiempo.
- ¿Cuál?
- ¿Por qué se llama el Cordón de "Plata" precisamente?
- Porque, cuando uno está fuera del cuerpo, lo percibe como un cordón
pulsante de color plateado. Bueno. Y, con esto creo que hemos, no agotado
el tema porque es inagotable como todo lo relativo a nuestra evolución,
pero sí expuesto lo suficiente para hacerse una idea aproximada sobre el
célebre Cordón de Plata.
- Así es. Y te lo agradezco sinceramente.

*

SUPLEMENTO A EL CORDÓN DE PLATA

1ª Pregunta y Respuesta, publicadas en Rays from the Rose Cross
de junio de 1.981
Pregunta: ¿Es correcto pensar que, en el caso de una muerte
instantánea y violenta en accidente, no habría ningún problema para el
fallecido, de haber autorizado la donación de los órganos de su cuerpo
para un trasplante, ya que, en este caso no hay panorama de la vida?
Respuesta: No. No es correcto. Pues siempre existe el panorama de la
vida, sea cual sea la causa de la muerte. Ciertamente, puede ser que la
persona sea incapaz de concentrarse en el panorama, debido a la violencia
que ha precedido al fallecimiento o a otros factores relativos a lo
inesperado de ese suceso, pero éste es otro tema aparte. Los cierto es que
el panorama se da siempre. Creemos, no obstante que, cualquier persona
que durante su vida haya tenido acceso a las enseñanzas esotérica
referentes al panorama, cometería una injusticia consigo mismo al creer
por adelantado que no sería capaz de responder debidamente ante esa
situación a su debido tiempo. Si esa persona ha estado suficientemente
informada y/o suficientemente desarrollada, puede ser capaz de olvidarse
de las señales externas de violencia y concentrarse en el panorama, sea lo
que fuere lo que lo haya precedido o haya podido suceder en el medio
ambiente físico cuando el suceso tuvo lugar.
El punto de vista general de la Fraternidad Rosacruz sobre los
trasplantes de órganos ha sido previamente publicado, pero vale la pena
repetirlo, pues se deben considerar muchos aspectos relativos a los
mismos.
Lo primero y más importante es recordar que cada átomo del cuerpo
físico pertenece indefinidamente al Ego que habita en ese cuerpo. Esta
circunstancia, concerniente al vehículo físico y todos sus órganos, nervios
y tejidos, representa la esencia de cómo el Ego interno ha vivido en sus
vidas anteriores y cómo ha sido capaz de construir la contraparte de su
cuerpo durante los períodos entre vidas terrestres. Por esta razón, el
trasplante de órganos y la transfusión de ciertos tipos de sangre, así como
de sustancias artificiales, en ocasiones, son rechazados por el Ego, pues
ningún Ego acepta inserciones físicas en su vehículo denso, que varíen
demasiado de su propia y singular estructura. El Ego ha de dominar las
células de los cuerpos extraños introducidos en su cuerpo físico pues, de
no ser así, las rechazaría. Debe estar completamente seguro de que podrá
dominar ese material antes de que sea introducido en su cuerpo.
El hecho de recibir un órgano sano trasplantado, por una gran
enfermedad o un mal funcionamiento orgánico, supone proporcionar al
Ego el medio y el incentivo para vivir más en armonía. Sin embargo, la
utilización de un órgano trasplantado, independientemente de si sus
átomos armonizan bien con el resto del cuerpo físico de la persona, no
ayudará a que esa persona construya el arquetipo de un órgano mejor para
su próxima vida. La habilidad para conseguir esto estará basada en el
progreso espiritual que esa persona sea capaz de hacer en la vida presente.
Si no corrige la importante causa espiritual de debilidad del órgano
afectado, es de esperar que molestias similares e incluso peores, lo
acosarán el la próxima vida terrestre.
Si una persona desea reformarse espiritualmente, el uso de un órgano
sano trasplantado puede proporcionarle suficiente e inmediato alivio del
dolor y esperanza y, así, capacitarlo, para analizar su situación más
racionalmente incorporando el esfuerzo espiritual, mental y emocional que
necesite. Podemos pensar que hay muchas situaciones en las que un
trasplante proporciona una gran ayuda a un Ego y que, de otra forma, ese
Ego hubiera continuado enfermo durante su vida, a menos que, en el
futuro, llevase una vida y unos pensamientos rectos, suponiendo,
naturalmente, que el Ego tenga conocimiento de su situación.
Otra consideración importante es el hecho de que los órganos
trasplantados deben estar “vivos”. Éstos se deben sacar del cuerpo del
donante, después de su muerte, tan pronto como sea posible. Sin embargo,
durante los tres días y medio después de que el Átomo-simiente del Ego se
rompe, y ha sido considerado muerto, tiene lugar un importante y singular
período dentro de su evolución: Está ocupado en la revisión del panorama
de la vida que ha finalizado. Este panorama será la base de sus
experiencias post mortem en los mundos espirituales. El grado en que Él
pueda revisar el panorama sin ninguna distracción, determinará la
capacidad con la cual aprenderá rápidamente las lecciones de la vida
terrena que acaba de terminar. La importancia de este período particular en
toda su evolución no se puede ni se debe pasar por alto.
Mientras el panorama de la vida discurre, el cordón plateado
permanece intacto, uniendo los vehículos superiores con el cuerpo físico.
Así pues, aunque el Ego, físicamente, esté considerado “muerto”, todavía
existe una conexión con el vehículo físico, por lo que éste no debiera ser
molestado. Aún más, cualquier interferencia en el cuerpo físico durante
este período, tiende a desintegrar el cuerpo vital, el cual debe permanecer
intacto hasta que el panorama se haya completado. Cualquier intervención
en el cuerpo físico durante este período, bien sea por autopsia o por
extracción de un órgano para su trasplante, es observado, en cierta forma,
por el Ego. Esto lo hace distraerse del panorama, y el grado en que así sea,
determinará el mayor o menor aprovechamiento, por su parte, de la
experiencia pasada.
Finalmente, creemos que los trasplantes de corazón deben considerarse
de una forma diferente a la de los demás órganos. El corazón contiene el
átomo-simiente del individuo, cuyas fuerzas son el resultado de muchas
vidas pasadas. El archivo de las experiencias pasadas, registrado en el
átomo-simiente, es tan indispensable para su evolución, como el corazón
lo es para su supervivencia por lo que, aparentemente, los peligros para la
propia evolución pueden afectar, tanto al donante como al receptor
2ª Pregunta, formulada por mí a la Sede Central el 11 de Enero de
1.976:
¿En un trasplante de corazón en el que el trasplantado ha sobrevivido
un año o más:
a.- ¿Qué ha ocurrido con los átomos-simiente del donante y del
receptor?
b.- Ídem con sus respectivos cordones de plata?
c.- ¿Queda o no grabada la vida post trasplante en el átomosimiente
del propio corazón, rechazado, o en el del nuevo corazón?
Respuesta de 19 de enero de 1.976:
Tenemos el gusto de contestar las preguntas que se sirve hacernos en
relación al trasplante de corazón que recientemente tuvo lugar en África
del Sur.
En primer lugar, el corazón denso en sí mismo es un músculo
destinado a mantener la circulación de la sangre a través de las células y
tejidos del cuerpo físico, y un hecho de importancia especialmente vital es
el de que tiene un átomo denso. Éste es llamado el átomo-simiente del
cuerpo denso, y las fuerzas para las que actúa como foco, operan
moldeando, dando forma y determinando el tono de nuestro vehículo
material.
Cuando la joven donante falleció, sus cuerpos mental y de deseos,
junto con los dos éteres superiores del cuerpo vital, salieron por la vía de la
cabeza, incluyendo las fuerzas que había usado como foco el átomosimiente
denso, y el corazón físico de su cuerpo murió. El cordón plateado
se había roto, y la joven comenzó a entrar en los estados de conciencia
post mortem propiamente dichos, para progresar después como alma
evolucionante.
En cambio, el cordón plateado del hombre no se había roto, por lo que
no se le podía considerar muerto. Además, para prepararle para la
operación, su sangre tuvo que ser trasladada a un corazón artificial y,
durante ese traspaso, el átomo denso del corazón del hombre que había
actuado como átomo-simiente, no pudo seguir funcionando como tal y sus
fuerzas fueron extraídas, temporalmente, y transferidas, luego, a un átomo
denso del corazón de la muchacha, después de ser implantado en el cuerpo
del hombre y transfundida la sangre al corazón extraño.

1 comentario:

  1. Muy bueno, !!excelente!!
    Esto hay leerlo y releerlo varias veces. Es una profunda enseñanza.
    JM

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